¿ PUEDES ADIVINAR TU COBERTURA EN CASO DE BAJA LABORAL ?

No a todo el mundo le interesa saber el futuro. Ni siquiera el suyo propio

En ocasiones recurrimos a los profesionales de la videncia ¿por qué no?, quizás sabedores de que no todo se consigue con el esfuerzo y que hay muchos factores y circunstancias que pueden favorecer o frenar nuestros anhelos. Así… una bola de cristal, unas cartas o incluso solo nuestra mano sirve de herramienta de un “especialista del futuro” para que nos diga si encontraremos un príncipe azul, si encontraremos trabajo (o lo perderemos pronto), si nuestro jefe nos valora, cuántos hijos tendremos…. Y tantas otras cosas!

No se conoce a ningún vidente que sea rico o por lo menos que haya acertado grandes premios de la lotería, lo cual ya es una señal.

Por muchos méritos que le avalen, lo cierto es que nunca o casi nunca nos dirán: Eres autónomo, economista, 12 años de actividad, con bajas cotizaciones y como te incapacites no vas a cobrar un euro…. o funcionario nivel A-2, sueldo digno pero en caso de estar en IT no cobrarás la productividad ni…etc.

Hay cosas que no podemos precisar más que con un criterio profesional. Saber si con el tiempo nos enfermaremos o accidentaremos será más una cuestión relacionada con las actividades que realizamos, que con el azar. El riesgo inherente a nuestros cometidos cotidianos, el ocio y deportes que practicamos, juega un papel importante. Cierto es que también nos afecta la buena o mala suerte, que puede generar una mayor o menor probabilidad de ocurrencia.COBERTURA

Lo importante, antes de nada, es conocer las reglas

¿Qué cobraremos o dejaremos de ingresar si nos encontramos en Incapacidad temporal y la baja laboral nos afecta durante un período largo de tiempo?

El problema varía según nuestra actividad:

Asalariados. Trabajadores por cuenta ajena

Dado que cotizan por todo lo que ingresan, salvo que se excedan del tope de cotización, sólo dejarán de percibir la parte variable que está relacionada con su actividad: comisiones, productividad, dietas, kilometraje, guardias…, de esta forma aquellas personas que tengan una parte variable sustancial de sus ingresos, verá afectada su economía de una forma más importante.

Autónomos. Trabajadores por cuenta propia

Eligen su base de cotización y por ello la mayoría de las veces cotizan por la base mínima (actualmente 884 € mensuales). Por otra parte, cuando se llega a superar esta cifra, se cotiza casi siempre por una base inferior a los ingresos reales. De esta forma, en caso de IT se percibirá en el mejor de los casos el 75% de lo que cotizamos, pero no de nuestros ingresos reales. Dado que lo percibido se utiliza para continuar cotizando, los ingresos netos reales serán muy inferiores, y al ser autónomos no habrá una empresa detrás que complemente la pérdida de ingresos. Todo lo ha de planificar el propio autónomo, por y para sí mismo.

Funcionarios. Trabajadores de la administración pública

La pérdida de ingresos se concentra especialmente en los 20 primeros días de la baja en los que no se cobrará esa parte. Además, se dejará de percibir el concepto retributivo de la productividad al superar los 15 días de baja. En definitiva, cuanto mayor sea la productividad mayor será la pérdida de ingresos esperada.

Aunque unos trabajadores perderán más ingresos que otros, lo cierto es que a todos nos afecta

Se trata de valorar cuánto afecta realmente a cada uno y pensar, si llega a suceder esta situación de incapacidad temporal, cuánto tiempo podemos por nosotros mismos aguantar este quebranto económico. Sin bolas de cristal, sin teléfonos de llamada especial, ni poderes mágicos, pero de una forma práctica y concreta, existen métodos de analizarlo. A través de sistemas de análisis de necesidades se puede estimar esta situación y orientar en la cuantía diaria a complementar con un seguro privado.

Todo ello diferenciando si la persona es un asalariado, autónomo o funcionario

En conclusión

Planificar nuestra protección personal es fácil. Al estimar la pérdida de ingresos, se trata de contratar un seguro de baja laboral que permita, en caso de precisarlo, cobrar la cuantía diaria necesaria para que nuestra economía no se resienta.